Un brindis, una cena con amigos, un aniversario y los corchos se amontonan. ¡No los tiremos para nada, reciclémoslos para las tareas domésticas o mejor en el jardín! ¡Pero vayamos paso a paso!
¡El uso de corchos para cerrar botellas o ánforas es muy antiguo! Ya hay evidencia de esto entre los atenienses.
La sabiduría popular ya había identificado múltiples propiedades en este material de origen vegetal, que es completamente reciclable: es impermeable a los líquidos, es elástico y se adapta a todas las condiciones, es duradero y reutilizable de varias maneras.
Nuestros abuelos lo sabían bien y los irritaban.
¡Averigüemos por qué sigue siendo muy útil hacerlo hoy!
Rallar corchos para esparcir en el jardín: una idea brillante
Son muchas las manualidades que podemos hacer con corchos, involucrando a los niños.
Muchos de nosotros los guardamos en un cajón de la cocina. Un poco representan el recuerdo de una velada o una ocasión especial. Obviamente, el consumo de vino está ligado a ellos.
Tienen diferentes formas según el tipo de botella: champán, vinos espumosos, tintos y blancos, a cada uno lo suyo.
Su origen es completamente vegetal: derivan de la corteza del alcornoque que crece en la cuenca mediterránea y en el norte de África. Está claro, por tanto, que son un bien extinguible: es necesario dejar un tiempo natural para que la planta se regenere. Por esta razón, dado el aumento de la producción de vino, últimamente se suelen sustituir por tapones de vidrio o metal para bebidas espirituosas menos valiosas.
¡No los desperdiciemos! Podemos reutilizarlos, ¡son muy útiles!
Baste decir que contienen fósforo, potasio, nitrógeno: son minerales muy importantes para promover el desarrollo exuberante de nuestro verdor, ya sea en macetas o en el suelo.
Fertilizan el suelo, liberando lentamente nutrientes que son beneficiosos para su salud.
Pero no deben ser enterrados como están. Hay que rallarlos para reducirlos a virutas.
En este punto, espolvoréalos en la tierra alrededor de las raíces. Cubrámoslos con una capa de tierra y en poco tiempo veremos un cambio realmente significativo en su bienestar.
Nos darán flores y frutos en abundancia. ¡Y habremos devuelto a la naturaleza un elemento que le pertenece!



