Si quieres plantas sanas y prósperas, ¡prueba  con bolas de algodón  ! Con este truco secreto, viveros de todo el mundo convierten cada una de sus macetas en un auténtico milagro.

Cuantas dudas se acumulan en la mente de una  Up Woman  que lucha por comprar un nuevo ramo de flores para embellecer su espacio vital, y suenan más o menos así:

  • ¿Con qué frecuencia debo regar?
  • ¿Qué fertilizante utilizo?
  • ¿Cómo evito las molestas malas hierbas?
  • ¿Qué pasa si tengo que trasplantarlo entonces? ¿Cómo debo proceder?

A toda esta serie de preguntas sólo hay una respuesta: ¡  unos pocos copos de algodón son suficientes!

¿Tienes curiosidad por saber más? ¡Vamos a empezar!

Bolas de algodón en macetas: ¡sucede lo impensable con el secreto del jardinero!

Tras una inspección más cercana, el algodón no es más que una  esponja natural:  almacena líquidos y los libera lentamente durante horas, pero se descompone rápidamente en unas cuatro semanas y se convierte en fertilizante.

En base a esta observación, basta con rodear el jarrón con una serie de haces muy próximos entre sí. Riégala y deja que suceda la magia: la planta recibe la nutrición adecuada y recibe el porcentaje perfecto de humedad, al mismo tiempo la presencia del algodón evita que las malas hierbas se multipliquen.

Eso sí, recuerda  colocarlo alejado del tronco, en el mismo borde del recipiente, para evitar que las raíces se pudran por el exceso de agua.

En poco tiempo notarás una descomposición progresiva de las bolas que fertilizan el suelo y  liberan fósforo, nitrógeno  y  potasio,  principales nutrientes para tu plántula. Esto lo hará exuberante y floreciente.

Utilízalo también al decantar  .  Crea una capa de tierra, una capa de bolas de algodón a los lados y más tierra. Luego toma la planta por las raíces y retírala de la maceta vieja. Colóquelo en el nuevo y agregue más tierra si es necesario. El algodón almacena la humedad y garantiza que el arbusto pueda cuidarse solo sin sufrir daños.