Cómo reproducir geranios sin costo alguno. ¡Es así de fácil!
El geranio se reproduce esencialmente de dos maneras: por semilla o por esquejes.
Si ya tienes una planta en casa, debes esperar que una de sus flores produzca un pequeño fruto. Cuando está maduro, se cosechan las semillas y puede crecer una nueva planta a partir de ellas.
El único inconveniente de este método es que la formación de frutos en las plantas de geranio es muy rara. Otra opción es comprar semillas, pero estas son muy caras, hasta el punto de que en algunos casos la bolsa con semillas cuesta más que la planta.
Lo mejor para esquejes
Mejor corte. Si una ramita se rompe durante la limpieza de la planta, no debe tirarse, sino que debe reutilizarse. Lo mismo podemos hacer al hacer topping, que es al acortar una plántula que ha crecido demasiado.
Un corte que se precie debe ser de al menos 10 centímetros y la ramita debe cortarse en diagonal al tronco.
Te armas con una tijera o tijeras, lo esterilizas con alcohol etílico (o lejía) y luego lo llevas a la base de la planta, cuentas dos entrenudos y luego lo cortas.
Cada esqueje debe limpiarse de todo lo que es superfluo y que la nueva planta trataría de nutrir a expensas de las raíces: eliminar las inflorescencias, por lo tanto, y también las hojas superfluas (dejar lo mínimo).
Cuando hayamos limpiado nuestros esquejes, podemos actuar de dos maneras: o los ponemos en agua y esperamos a que se desarrollen las raíces o los ponemos directamente en el suelo.
En el primer caso, tomamos un vaso y lo llenamos unos tres o cuatro centímetros de agua, tras lo cual cogemos los esquejes y simplemente los sumergimos en el recipiente.
Al tratarse de geranio, las raíces se formarán por sí solas, sin necesidad de aditivos, como hormonas de enraizamiento.
Después de unos diez días los esquejes habrán desarrollado el sistema radicular y en ese momento podemos plantarlos en el suelo, cuidando de ser muy delicados con las raíces, porque son muy frágiles.
El suelo ideal para el geranio es la turba mezclada con arcilla, con el ochenta por ciento de la primera y el veinte por ciento de la segunda.
Antes de llenar la maceta con esta mezcla, se deben depositar al menos dos centímetros de arcilla expandida en el fondo, que se utilizará para el drenaje del agua.
El esqueje debe “plantarse” sin dejarlo reposar pesadamente en el suelo: antes de insertarlo, con una cucharilla se hace un agujero de unos 8 centímetros y en este espacio se introduce el esqueje, siempre sujetándolo para no hacerlo reposar demasiado (se corre el riesgo de que se rompan las raíces), tras lo cual el agujero que hemos hecho se vuelve a llenar de tierra.
La otra forma es pegar los esquejes directamente en el suelo. Basta con enterrar el esqueje en dos tercios de su longitud, después de lo cual se riega con bastante generosidad durante unos veinte días, que es el tiempo que tarda el esqueje en echar raíces.



