Esta regla ayuda mucho con la organización y reduce significativamente la carga mental. Aprenda a cambiar sus hábitos de reordenamiento utilizando la “regla del minuto”.

Algunos consideran su hogar un verdadero remanso de paz. Así que la limpieza y el orden son prioridades… Pero no los únicos. De ahí la costumbre de posponer ciertas tareas para más tarde, por pereza o aparente falta de tiempo para guardar o limpiar ciertos objetos. Porque, en una vida agitada, ¿cuál es la prioridad: dormir o lavar la ropa? ¿Lavar una taza o pasear al perro? Todo es importante, y durante la semana es posible que pases más tiempo viendo videos sobre cómo ordenar y limpiar que realmente comenzar. A menudo parte del fin de semana se dedica a estas actividades, pero cada vez con la impresión de que lo que dejamos de lado no es suficiente.

De ahí la importancia de adoptar un hábito diario que permita limpiar y ordenar estos pequeños detalles sin pensarlo; sin tener que añadir un recordatorio a un calendario. Este es el objetivo de la regla del minuto, también llamada método Kaizen japonés. Esta regla sugiere que una tarea debe completarse inmediatamente si se puede completar en menos de sesenta segundos.

Tomemos, por ejemplo, una mancha en el estante, un cepillo para el cabello abandonado en el baño o un pijama abierto en la cama. Todos estos son ejemplos de problemas que se pueden resolver en menos de un minuto. Al abordarlo ahora, podemos avanzar. Pero la procrastinación deja una desagradable sensación de “asuntos pendientes”. Si los agrupas, se tarda más, aumentando la carga mental. Y, sobre todo, creamos en nuestras mentes una verdadera y gigantesca “lista de cosas por hacer” que parece abrumarnos.

Dicen los refranes populares que “todo trabajo es un placer si se hace sin pensarlo”. La regla del minuto pone en práctica esta visión. Menos de un minuto no es nada; Hacemos los deberes y nos olvidamos. Quienes aplican esta regla durante mucho tiempo, como un año, observan que el impacto es considerable. Cuando llega el momento de limpiar, todas esas pequeñas cosas que se acumulan desaparecen. Cada día la casa luce mucho más ordenada.

La clave es simple: para cada nueva tarea, la pregunta es: “¿Podemos limpiarlo o almacenarlo en menos de un minuto?” Si la respuesta es sí, está hecho. Muchos se sorprenderían de la cantidad de cosas que se pueden arreglar en menos de sesenta segundos y del impacto positivo en el bienestar mental y la apariencia del hogar.