Los posos de café son muy populares entre los jardineros.

Al ser completamente naturales, funcionan como fertilizante orgánico y son capaces de asegurar una correcta aireación en el suelo. Son ricas en nitrógeno, uno de los minerales esenciales para el crecimiento de las plantas que puede estimular la producción de hojas y flores. Contrarrestan la humedad, ya que son capaces de absorber el exceso de vapor de agua.

Su intenso aroma funciona como repelente de plagas. ¡Pero no se pueden enterrar ni agregar a la tierra para macetas indiscriminadamente! De hecho, no toda la vegetación se beneficia de las propiedades de este polvo fino, compacto y nutritivo. Algunos incluso pueden correr el riesgo de sufrir un exceso de micronutrientes que los sobrecargan y dañan visiblemente su salud.

Aprendamos a usarlos de la manera correcta y a asignarlos de tal manera que realmente promuevan el desarrollo de nuestras plantas. Lo primero que hay que hacer siempre es no usarlos frescos, recién sacados de la moka. Déjalos reposar para no subir excesivamente el nivel de acidez. Y luego, elegimos cuidadosamente dónde enterrarlos.

Posos de café: qué plantas se benefician y cuáles son dañinas

Los posos de café elevan el nivel de acidez del suelo, beneficiando así a las plantas acidófilas.

Entre ellas se encuentran:

  • Arándanos
  • Moras
  • Frambuesas
  • papas
  • zanahoria
  • perejil
  • Pepinos
  • calabacín
  • calabaza
  • berenjenas,
  • ruibarbo
  • Nabos.

Si queremos ayudar a nuestras plantas aromáticas, usémoslo solo en:

  • albahaca
  • perejil
  • ajo
  • Pimienta.

Las flores que mejor responden a un tratamiento de posos de café son:

  • los lirios,
  • Hortensias
  • Mimosas
  • Azaleas
  • La magnolia.

Los árboles que prefieren su uso son:

  • arce
  • abeto
  • abedul.

Sin embargo, hay que tener cuidado para activarlos correctamente, debemos acompañarlos con agua descalcificada. Para obtenerlo, podemos dejar reposar el grifo durante un día interno, o utilizar agua de lluvia.

Nunca utilizamos posos de café para fertilizar suelos no ácidos: dañan los girasoles, por ejemplo, los rábanos, el brócoli y los tomates.

Y ahora que sabemos cómo comportarnos, ¡los huertos, jardines y terrazas estarán más frondosos que nunca!