Este método facilitará la limpieza al deshacerse de la grasa en poco tiempo.
La cocina es una de las habitaciones favoritas de los franceses, excepto durante la limpieza, que puede convertirse en una verdadera tarea. Sifón, fregadero, cafetera, lavavajillas, frigorífico, encimera… Hay infinidad de lugares que fomentan la acumulación de suciedad, malos olores y bacterias. Entre todas ellas, destaca una zona de la cocina, sobre todo porque se olvida (demasiado) a menudo cuando llega el momento de iniciar una limpieza importante.
Se trata de la campana extractora. Esencial para capturar olores y grasa, tiende a acumular mucha suciedad. Si la campana no se limpia con regularidad, el polvo y la grasa obstruyen todo y convierten la campana en un campo de bacterias. Se convierte en una verdadera pesadilla para limpiar, y la grasa se vuelve muy difícil de eliminar… En cuanto al cambio de filtro, muy a menudo nos referimos a las rejillas griegas.
¿Cuándo es imprescindible limpiar tu dispositivo? La campana extractora debe limpiarse regularmente para que funcione de manera efectiva. Lo ideal es realizar una limpieza mensual. Pero, ¿cómo saber cuándo es el momento de abordarlo en profundidad? Un consejo sencillo: coge una hoja de papel y colócala en las rejillas extractoras de la campana. Si la película permanece en su lugar, la campana funciona correctamente. Si, por el contrario, el papel se cae, es señal de que la campana necesita ser limpiada, porque su capacidad de succión se reduce.
Una vez que haya comprobado la capacidad de succión de su campana extractora, aún necesitará saber cómo limpiarla correctamente. Aquí hay un consejo de la abuela para hacer que esta temida tarea sea mucho más fácil. Comience calentando una olla con agua y jugo de limón debajo de la campana extractora durante unos diez minutos. El vapor de agua de limón ayudará a disolver los residuos y la grasa que se han acumulado en las rejillas y filtros de la campana.
A continuación, retire las pantallas y los filtros para la limpieza final. Mezcle unas gotas de detergente para lavar platos en agua caliente, luego empape un paño con esta mezcla. Use este paño para fregar las rejillas y los filtros. Un paso debería ser suficiente. Gracias a la acción del limón, la grasa debería desaparecer como por arte de magia, y no necesitarás frotar vigorosamente. Finalmente, use agua de limón para desengrasar el exterior de la capucha con un paño de microfibra. Termine limpiando la capucha con un paño limpio y seco para evitar dejar marcas.



