Huerto, nunca lo has tenido así: el antiguo método campesino para tenerlo exuberante y abundante

1. Elige tu lugar y tamaño de cultivo

El sol es la clave para una buena cosecha, en el sentido de que el jardín debe tener una buena exposición, posiblemente hacia el sur. En definitiva, las plantas deben colocarse en la parte del jardín que más horas de sol recibe durante el día. No solo eso, la zona que elijas también debe estar resguardada del viento.

2. Limpiar y preparar el suelo

Debes quitar las malas hierbas del área que has elegido. Si hay hierba en el suelo que has localizado, tendrás que levantar la capa de hierba y quitar la tierra que hay debajo. Es una buena idea hacer esto con un rastrillo.

Si el suelo es arcilloso, estás de suerte, porque permite que el agua penetre más fácilmente y asegura que las raíces reciban suficiente oxígeno.

3. Aporta nutrientes al suelo

Preparar el suelo para el huerto implica esparcir compost o fertilizante natural directamente sobre el suelo. Un buen nutriente para el huerto puede ser la harina de huesos. En cualquier caso, siempre es una buena idea asegurarse de qué suelo se tiene disponible para ajustar en consecuencia los nutrientes más adecuados. Una vez que se han extendido el compost y el fertilizante, se debe nivelar la superficie con un rastrillo.

4. Elegir las hortalizas y hortalizas a plantar

Hay que tener en cuenta qué tipos de verduras crecen bien juntas. Una buena mezcla puede mantener a raya a las plagas y distribuir los nutrientes entre ellas, aprovechando al máximo los recursos de humus. Siempre debes dejar suficiente espacio entre las plantas. A este respecto, se puede encontrar información útil sobre el envasado de las semillas.

5. Siembra y plantación

Tienes dos opciones: sembrar o trasplantar. Ambos enfoques tienen ventajas y desventajas. Las semillas son más baratas, pero las plántulas suelen ser más resistentes y ofrecen una cosecha más rápida.