Las cuidamos con todo nuestro cariño, algunos incluso les hablamos, pero cuando nuestras plantas están amarillentas y flácidas toda nuestra devoción parece ser en vano.
Así que culpamos al calor y la deshidratación y recurrimos a nuestro jardinero de confianza para que nos aconseje sobre el mejor fertilizante del mercado. Estamos dispuestos a invertir en ellos, pero ¿de qué sirve cuando podemos encontrar la solución perfecta directamente en la despensa a un coste cero o casi nulo?
Demos un paso atrás y antes de revelar el truco secreto para revivir nuestro verdor, veamos por qué las plantas se vuelven amarillas.
Habitualmente este fenómeno se debe a la falta de hierro, mineral esencial para la fotosíntesis de la clorofila, que es la encargada del traslado de oxígeno y sangre nueva desde las raíces hasta las puntas. Esta deficiencia se conoce como clorosis férrica y afecta especialmente a las rosas y geranios del jardín o del balcón, a los limones, las fresas y los tomates del huerto.
Pero con este sencillo método, pronto podrás ver tus plantas florecer nuevamente.
¿Curioso? ¡Vamos a empezar!
¿Plantas amarillentas y hojas flácidas? Revitalízalas con este fertilizante natural, muy efectivo y sin coste.
El fertilizante más fuerte que puedes hacer para la clorosis férrica es económico y muy fácil de preparar.
Consigue un limón orgánico y un puñado de clavos, preferiblemente oxidados.
Pincha la cáscara de los cítricos para que las uñas lleguen a la pulpa. Utilice al menos diez de ellos. Coloca la fruta en un bol y olvídate de ella durante al menos 2 días.
Durante este tiempo, el hierro se oxida en contacto con el ácido cítrico contenido en el jugo y ingresa a la fruta.
Toma todos los clavos, divide la fruta por la mitad y exprímela.
Ahora dilúyelo según esta proporción:
- Jugo, 2 ml.
- Agua, 1 litro.
Riega tus plantas una vez al mes con esta solución y ¡dentro de un mes las verás renacer!
Brillante, ¿verdad?



