Si quieres proteger tu jardín, añade  inmediatamente un diente de ajo.

Es un repelente natural, eficaz pero inofensivo para el ecosistema pero que aún protege tus plantas.

Cualquiera que posea un terreno pequeño o grande, ya sea cultivado (huerto) o decorativo (jardín), sabe exactamente cuánto esfuerzo y cuánto cuidado se dedica a ello. Las condiciones climáticas han sido una constante incógnita últimamente, pero no sólo eso: los insectos, los parásitos y la vida silvestre pueden interferir con el estado de alerta.

¡Los ratones, conejos y topos son enemigos jurados de granjeros y granjeros! Sin embargo, la sabiduría popular les permitió conseguir los frutos de su trabajo sin dañar la naturaleza a través de pequeños medios verdaderamente ingeniosos: limón, vinagre, chile y ajo.

¿Tienes curiosidad por saber más?  ¡Vamos a empezar!

Diente de ajo en el jardín para proteger el cultivo.

Para proteger huertas y jardines, se puede instalar una barrera física: la valla eléctrica. Tiene un efecto disuasorio, ya que sólo molesta a los animales salvajes que se acercan sin causarles dolor.

¡Pero esto conlleva costes importantes! Además, si los topos te atacan, tendrás que enterrarlos a la fuerza.

Es mejor utilizar métodos naturales y seguros.

El sentido del olfato de los animales salvajes está muy desarrollado. Huelen a distancia tanto la comida como el peligro, pero no sólo eso: se sabe que los olores fuertes les resultan tan molestos que forman una barrera casi infranqueable.

Por ejemplo, no toleran el vinagre ni el limón  . Coge un atomizador limpio, viértelo en cantidades iguales (por ejemplo, un vaso por cada ingrediente), dilúyelo con agua (con la misma dosis que los dos anteriores) y rocíalo sobre la zona que quieras proteger. Los mantienen a salvo de posibles saqueos.

O puedes poner en una batidora un diente de ajo, una cucharada de ají y medio litro de agua. Enciende el robot y déjalo trabajar: debes obtener una mezcla muy homogénea y suave. Añade unas gotas de aceite de árbol de té, un potente pesticida.

Ahora sumerge unos corchos en la mezcla resultante y colócalos a lo largo del huerto o jardín. Actúan como repelentes naturales.

Brillante, ¿verdad? Sin costo alguno y seguro para usted y el medio ambiente, acaba de crear un maravilloso elemento disuasorio para la vida silvestre.