Romero: nunca más se seque. Te cuento el truco de los jardineros

El romero necesita luz natural directa, pero si el sol pega fuerte, la planta no debe permanecer demasiado tiempo expuesta a los rayos, porque existe el riesgo de quemar las hojas.

En épocas de calor es mejor encontrar un rincón semisoleado, con largos momentos a la sombra; En épocas medianamente calurosas o frías, en cambio, será recomendable disponer de un lugar con la mayor radiación posible.

La temperatura

El romero puede adaptarse tanto al calor como al frío. Pero en realidad, el clima adecuado sería templado y cálido. Le cuesta soportar granizadas, heladas y descensos bruscos de temperatura.

Humedad

Originaria de toda la zona del mar Mediterráneo y, por lo tanto, también acostumbrada a la sequía, esta  planta no requiere una gran humedad y bastará con un riego normal.

También puede crecer bien en macetas, pero lo mejor es plantarla directamente en el suelo, donde tendrá espacio para ser mucho más frondosa.

Regar romero: cuánto, cuándo y cómo.

Otro cuidado importante para  el romero es el riego, que debe dosificarse bien. Aunque existen diferentes sistemas, para  plantas en el suelo o en macetas, los más adecuados para el cuidado de hierbas aromáticas como el sistema de gotas, que permite comprobar muy bien que el agua está en cantidades adecuadas, nunca en exceso.

En cualquier caso, un buen drenaje también es muy importante, ya que si el romero se empapa demasiado puede morir. Al trasplantar a macetas, asegúrese de usar una mezcla de tierra adecuada y coloque algunas piedras en el fondo cerca de los agujeros, para asegurarse de que el agua se filtre bien y no quede atrapada ahogando las raíces.

Hojas y flores de romero secas y amarillas, ¡esto es lo que hay que hacer!

Es recomendable podar el romero cuando veas que tiene hojas y flores secas o amarillentas, cuando crece poco o cuando tiene partes infestadas de plagas, como pulgones o cochinillas.

Lo ideal es esperar hasta el final de la floración para hacerlo y cortar justo debajo de la parte que hay que eliminar, evitando quitar las ramas sanas.

¡Buen pulgar verde!