Siempre tengo paquetes de hierbas y especias amontonados. Con el tiempo se deterioran y el sabor desaparece. Como no quiero darles a mis hijos comida en mal estado y no quiero poner a prueba su salud, las sobras se tiran constantemente a los vertederos y se introducen nuevos envases.
Pero un día me di cuenta de que había polillas alimenticias en las especias. Tuve que tirar muchas especias que aún se podían utilizar. Dejé sólo los paquetes cerrados y entre los abiertos quedó una hoja de laurel.
Me sorprendió que no hubiera ni un solo error allí. Al parecer no les gusta el fuerte olor de las hojas de laurel. La historia de la polilla no terminó ahí. Tuve que deshacerme de los cereales, la harina, la pasta y el azúcar.
Fue una pena tirar la comida, pero no vi otra salida. Lavé y blanqueé todos los gabinetes de la cocina y compré más paquetes de hojas de laurel en la tienda. Lo pongo en todas partes: en harina, en sal, en eneldo seco, etc.
Algunas hojas también terminaron en el jarrón, porque allí también suelen aparecer moscas. Ahora ya no tengo que comprar mezclas químicas especiales para deshacerme de los parásitos. Y las plantas están protegidas de infecciones.
Mis geranios están floreciendo profusamente y mis rosas ya no son susceptibles a los ácaros.
¿No es fantástico? No es necesario trasplantar ni rociar nada.
Las hojas de laurel se han convertido hoy en día en una herramienta indispensable en mi cocina y en mi vida cotidiana. El precio es asequible y las propiedades beneficiosas superan todas las expectativas.
Comparte este consejo con todos tus amigos y conocidos, porque tirar la comida es un auténtico delito.
¿Sabías que el laurel tiene estas propiedades?



