Las toallas que se vuelven ásperas e incómodas después del lavado sólo pueden causar decepción. No importa cuál sea el motivo: incumplimiento de las condiciones de lavado, agua dura o productos químicos domésticos “agresivos”. El problema debe resolverse. Hoy te explicaré cómo hacer que las toallas vuelvan a ser suaves y flexibles de forma rápida y económica.
Consejos importantes para reducir la dureza
1. Agua dura. Los minerales contenidos en el agua se depositan en las toallas y forman una especie de depósito en su superficie.
2. No utilice polvo seco. Los detergentes en forma líquida se eliminan mucho mejor de las fibras de la tela y no permanecen en el pelo.
3. Ajustar una velocidad alta también provoca abrasión y daños al material.
4. Después de sacar las toallas del cesto, sacúdalas bien. Esta simple acción ayuda a enderezar las fibras prensadas.
5. Las toallas pueden secarse. Por ejemplo, si los secas en la estufa, el producto será difícil de planchar y la tela perderá su resistencia.
6. Prefiere blanqueadores naturales. A diferencia de los productos adquiridos, se garantiza que la estructura del tejido no sufrirá daños.
Suavizar las toallas ásperas
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Un trío eficaz
Primero, lava tus toallas en la lavadora como de costumbre. Luego tome un recipiente, vierta agua tibia y agregue 1 cucharada. L. refresco, una cantidad similar de sal marina. Y añade un tapón de suavizante. Mezclar todo bien y remojar las toallas en la solución preparada. En 3-4 horas estarán como recién salidos de la tienda. El método es adecuado tanto para esponjas voluminosas como para paños de cocina.
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Agua fría + nieve
Primero debes lavar la toalla con agua fría. Si han caído al menos unos centímetros de nieve en tu ciudad, toma un recipiente y llénalo con nieve limpia. Luego coloca la toalla en un bol y al cabo de unas horas las fibras se volverán notablemente más suaves. Enjuaga el producto en agua fría y ¡listo!




