¿Sueñas con toallas suaves y esponjosas que envuelvan tu cuerpo como una nube? Desafortunadamente, si no los lavas adecuadamente, pueden volverse tan ásperos como papel de lija. El caso es que las toallas entran en contacto habitual con la piel y, por tanto, deben lavarse a altas temperaturas. Esto hace que las fibras se pongan rígidas y pierdan su color.

¿Sueñas con toallas suaves y esponjosas que envuelvan tu cuerpo como una nube? Desafortunadamente, si no los lavas adecuadamente, pueden volverse tan ásperos como papel de lija.

Remojé toallas sucias en agua tibia con bicarbonato de sodio y vinagre durante 15 minutos. Este tándem realmente suaviza la tela, pero no siempre es posible eliminar por completo el olor a vinagre. Hoy os contaré otra forma, no menos sencilla y accesible.

Lavar toallas en la lavadora.

Mucha gente piensa que basta con meter las toallas en el tambor, añadir el polvo y listo. Este tipo de lavado no suaviza el tejido. Sólo existen dos reglas para un lavado eficaz. En primer lugar, las toallas no permiten tirar otras cosas al coche: ropa, ropa de cama. En segundo lugar, no utilice suavizante de telas. Es difícil eliminar las fibras de la tela y hace que las toallas sean “de madera”.

Así se consiguen toallas de felpa esponjosas

Hace unas décadas, cuando nadie había oído hablar de los suavizantes para el hogar, las amas de casa usaban glicerina. Este líquido viscoso hace que el tejido sea suave y elástico.

Sólo necesitas   verter 3 cucharadas. Vierta glicerina en la lavadora, en el compartimento del suavizante. Luego iniciamos un programa adecuado, la temperatura debe ser superior a 60 grados.

Si hay suciedad rebelde o manchas de grasa en la tela, conviene preparar un baño de glicerina. Llena el bol con agua y añade 30 ml de glicerina. El material se debe dejar en remojo durante la noche y luego meter en la lavadora.