Una de las plantas más bellas de todas, que cualquiera tiene en casa para embellecer el ambiente del hogar y darle el color adecuado, es la orquídea.
Las orquídeas son elegantes, coloridas, maravillosas, refinadas, las flores son espectaculares, cambian el aspecto de la casa con poco esfuerzo y en muy poco tiempo.
Algunas personas piensan que cuidar las orquídeas dentro de casa puede ser un reto y una tarea difícil, en realidad basta con seguir algunos consejos y sencillas precauciones para quedar gratamente sorprendido.
Orquídeas en casa, no es necesario tener habilidad para la jardinería, solo haz esto para obtener una gran satisfacción.
Para tener fantásticas orquídeas en casa y alegrar hasta el rincón más oscuro del apartamento, basta con adquirir la especie indicada y luego cuidarla sin excesos. Hay que recordar al respecto que la palabra excesos indica la causa de la muerte de cualquier planta.

Aquellos que no tienen buenas manos para la jardinería no deberían renunciar a tener plantas en casa. No sólo puedes tener tantos como quieras, sino que también puedes intentar reproducirlos para tener balcones y alféizares súper floridos sin apenas esfuerzo.
Entre las especies de orquídeas más sencillas de cultivar en casa se encuentra la Phalenopsis que, si se coloca de la manera correcta y en la posición correcta en casa, puede dar satisfacción , luego está la Cambria que no requiere quién sabe qué cuidados.
Son dos plantas que, con la cantidad justa de luz y agua, dan vida a flores espectaculares. Las orquídeas necesitan temperaturas suaves y cálidas, luz pero no directa, aire húmedo pero no excesivo. Por ejemplo, el 70% de humedad es el máximo.
Una orquídea queda muy bien colocada cerca de la ventana, siempre que tenga las cortinas cerradas, para evitar que la luz del sol llegue directamente a sus hojas y las mate. Para saber si la iluminación es la adecuada, es decir, ni demasiada ni poca, basta con observar el color de las hojas, que deben ser de un verde intenso, ni más claro ni más oscuro.
La temperatura debe ir de 18 a 28 grados, ni un poco por debajo, ni un poco por encima. Entonces es importante que el aire circule bien, además en este caso nada de excesos. La planta debe estar resguardada del viento y no debe tener estancamiento de agua.
Consejos para que la planta crezca bien, un fertilizante natural que funciona
Hablando de esto, las orquídeas se deben regar abundantemente en primavera y verano, dándole la oportunidad a la tierra de secarse por completo para evitar que el agua se estanque y mate a la planta sin que nadie se dé cuenta.

También podría ser imprescindible utilizar un fertilizante una vez cada 15 días, quizás diluido en agua. Por extraño que parezca, entre los numerosos fertilizantes que se venden en el supermercado, en las tiendas que se ocupan del cuidado de las plantas, hay un producto particular, natural, capaz de aportar muchos más beneficios a un coste casi nulo.
Estamos hablando de cáscaras de plátano, simplemente necesitas tres, compradas con fines alimentarios, que sin embargo pueden ser útiles de mil otras maneras, este es un ejemplo. De esta manera decimos no al despilfarro, que no es poca cosa en una época como la nuestra donde reinan el consumismo y el despilfarro.
Cómo preparar abono natural en casa y cómo utilizarlo
Tres cáscaras de plátano son capaces de dar una gran satisfacción, en este caso pueden embellecer la orquídea, son capaces de prolongar su floración sin signos de sufrimiento, incluso fuera de temporada.
Lo primero que debemos hacer es lavar bien las cáscaras de plátano, luego colocarlas en un recipiente con 2 litros de agua y dejarlas macerar al menos dos días. Una vez pasado el tiempo necesario, la solución se filtra y se utiliza para regar la planta o simplemente para limpiar las hojas en verano.

Es recomendable utilizarlo con moderación porque es una solución muy concentrada que, de nuevo, si se usa en exceso, puede dañar la orquídea en lugar de hacer que dure mucho o se reproduzca rápidamente.
Una vez hecho esto, las plantas aparecerán inmediatamente mucho más hermosas. Lo único que debes recordar es que este proceso debe realizarse cada 7 días.
Finalmente, el líquido que no se utiliza debe dejarse resguardado, cerrado, nunca expuesto a la luz solar, sin abrir porque no sólo se evapora sino también porque los mosquitos se sienten atraídos dramáticamente por él, lo que se vuelve peligroso.



