La miel de abeja es un producto sumamente valioso no solo por su exquisito sabor, sino también por sus valiosas propiedades. Cuando se agrega al té o a los dulces, es un excelente sustituto del azúcar. Combina bien con pan y tostadas y es un ingrediente esencial en muchos productos horneados caseros, adobos e incluso sopas. A continuación encontrarás consejos y trucos prácticos para mantener fresco este preciado producto durante mucho tiempo.

¿Cómo se debe almacenar la miel?

La mayoría de las veces se vende en frascos de vidrio y este tipo de recipiente puede considerarse ideal. Si el valor decorativo es importante para usted, vierta el “oro líquido” en un jarrón de arcilla o cerámica, que debe estar bien cerrado.

¡No lo guardes en recipientes de plástico, aluminio u otros metales! Esto se debe a que la miel natural absorbe eficazmente sabores y olores extraños. Cuando se almacena en un recipiente de metal, la miel rápidamente desarrolla un regusto desagradable.
El recipiente con miel debe colocarse en un lugar bastante fresco donde no le lleguen los rayos del sol.

¿A qué temperatura se debe almacenar?

El rango óptimo está entre 8 y 10°C. Observo que las propiedades de la miel se mantienen sin cambios hasta una temperatura de 20 grados centígrados. Entonces, si la temperatura excede ligeramente el límite superior del rango recomendado, no dañará el producto.

¿Se puede conservar la miel en el frigorífico?

Sí, siempre y cuando se guarde en un recipiente hermético. También puedes meterlo en el congelador para retrasar el proceso de cristalización. A temperaturas inferiores a 0°C este proceso ocurre mucho más lentamente.

Cristalización

Cualquier miel natural tarde o temprano cambia de estado a estado sólido. Las variedades que contienen mucha glucosa sacarifican más rápidamente. Esto es especialmente cierto en el caso de la miel de colza, que comienza a cristalizar en toda la masa después de unos 2-3 meses. Trigo sarraceno, melaza y acacia: en ellos predomina la fructosa, por lo que cristalizan más lentamente. Primero, la miel cristaliza en las capas inferiores y sube gradualmente. ¡Es importante enfatizar que el azúcar no afecta negativamente la calidad y propiedades de la miel!

¿Cómo se debe almacenar la miel una vez abierta?

Una vez abierto, conservar como se describe anteriormente: en un recipiente de vidrio, barro o cerámica bien cerrado y en un lugar sombreado con una temperatura entre 8 y 10 °C.

Recuerde que la miel natural tiene fuertes propiedades higroscópicas, lo que significa que absorbe eficazmente la humedad del ambiente. Evite la proximidad a especias con sabores intensos.
Importante   : Lo mejor es sacar la miel con una cuchara o un cuchillo de madera. Incluso un breve contacto con cubiertos de metal puede provocar que el producto adquiera un sabor desagradable. Una vez que se haya sumergido una cucharada en miel, ¡no podrás volver a sumergirla en el frasco! Esto no se debe sólo a razones higiénicas, sino también a que la saliva humana contiene enzimas que aceleran la descomposición de la miel.

¿Se puede echar a perder la miel?

La miel natural tiene propiedades antibacterianas muy fuertes. Esto se debe a la presencia de peróxido de hidrógeno, un compuesto químico formado por la oxidación de la glucosa en forma de ácido glucónico. El proceso considerado ocurre bajo la influencia de la invertasa, una enzima contenida en la saliva de las abejas. Cabe destacar que la miel es rica en flavonoides, compuestos químicos orgánicos con propiedades antioxidantes y fungicidas.

Todo esto significa que la miel no se echa a perder durante mucho tiempo. Se cree que este producto natural nunca se estropeará si se almacena en las condiciones adecuadas. Los hallazgos arqueológicos lo confirman. En las tumbas de los faraones se encontraron tarros de miel, que aún conserva sus propiedades. Una confirmación adicional de este hecho es el hallazgo descubierto en Georgia en 2012. Durante las excavaciones, los arqueólogos encontraron vasijas de arcilla con mie