Limpiar suelos sigue siendo una de las actividades diarias más desconcertantes, sin una aspiradora es imposible eliminar todo el polvo que se deposita en las superficies.
Si están hechos de terracota o granito, ¡casi parece que pueden atraer más polvo que los demás!
Sin embargo, sostener nuestro fiel electrodoméstico, ya sea con o sin cable, implica un gasto energético importante, también porque si nos vemos obligados a hacerlo todos los días la factura aumentará a final de mes. Estamos en un período complejo y el ahorro viene impuesto por el aumento de los costes en todos los ámbitos, especialmente en el sector eléctrico. Debemos, por tanto, prestar la máxima atención a los gastos en general para no impactar excesivamente en el presupuesto familiar.
Intentemos entonces volver a los métodos del pasado, volvamos a coger la buena escoba, ¡pero no como estábamos acostumbrados! Tenemos que utilizarlo con una estratagema realmente ingeniosa que solucionará el problema del polvo de una vez por todas sin tener que recurrir a ningún electrodoméstico.
¡Veamos cómo!
Limpia suelos en 5 minutos sin aspiradora
Para utilizar la escoba de una forma realmente eficaz, sin tener que recurrir cada día al aspirador y al mismo tiempo sin tener que luchar con esa molesta tira de polvo que no se puede eliminar, cogamos una cinta adhesiva muy sencilla. Fijémoslo a la base de la escoba rodeándolo como si fuera una especie de aro, para que quede fijo. A medida que el polvo suba, quedará atrapado en la sustancia adhesiva que lo compone y no se moverá a otra parte, como ocurría antes. Sin este truco, de hecho, la suciedad simplemente cambiaba de lugar, ¡pero en realidad no se eliminaba de los pisos! Una vez barridas las superficies solo nos queda quitar la cinta adhesiva y tirarla a la basura.
Y cuando queramos utilizar productos ecológicos para limpiar nuestros muebles, podemos preparar un spray capaz de captar el polvo y crear una barrera protectora que lo haga deslizarse, retrasando su desaparición, a un coste casi nulo.
Sólo necesitan:
- unas gotas de aceite esencial al gusto (muy recomendables los de lavanda o limón);
- 1 vaso de agua;
- 1 cucharada de vinagre;
- 1 cucharada de aceite;
- 1 cucharadita de detergente para platos.
Vierte todos los ingredientes en una botella rociadora limpia, enrosca la boquilla y agítala vigorosamente, luego rocía donde necesites para quitar el polvo.
El vinagre actúa como desinfectante, el aceite como emoliente y aislante.
Y toda la casa quedará espléndida y fragante sin pesar sobre el presupuesto familiar.
Brillante, ¿verdad?



