Para cocinar patatas no sólo necesitas agua y sal. Un amigo, un chef experimentado, habló sobre las complejidades de cocinar patatas. Para hacerlo más apetecible, siguiendo su consejo, agregué un producto popular y económico. Las patatas saben mucho mejor. Pruébelo también y notará la diferencia de sabor de inmediato.

Cocinar patatas: algo para recordar

Cocinar patatas parece la tarea culinaria más sencilla, pero para conseguir un resultado perfecto es necesario seguir unas cuantas reglas para que todo salga bien.

En primer lugar, la cantidad de agua es importante porque muchos de nosotros nos la echamos en los ojos, y eso está mal. Se recomienda   añadir 200 ml de agua por cada 500 g de patatas   . Es esta proporción la que garantiza la consistencia adecuada.

Otra cosa es la concha. Todo depende de la edad de la verdura: vieja o joven. Si tienes patatas nuevas a mano, es mucho mejor lavarlas bien y cocinarlas “con piel”, quitando únicamente la piel en un plato. De esta manera, las verduras conservan valiosas vitaminas y se obtienen los mayores beneficios posibles al comer patatas.

A la hora de cocinar patatas, es muy importante tener en cuenta la temperatura del agua. Hay varios enfoques para este problema. Algunas personas prefieren remojar las verduras en agua fría. Sin embargo, resulta que lo óptimo es utilizar agua hervida para conservar la máxima cantidad de elementos útiles y vitaminas. Lo mejor es salar las patatas sólo cuando estén blandas. Es decir, al final del proceso de cocción y no al principio.

Para quitar el almidón de las patatas, escurrir el agua con las patatas, si hierve y se vuelve turbia, añadir agua nueva y hervir las patatas.

¿Qué se le puede añadir a una olla de patatas?

Mi amigo, un chef experimentado, me contó un secreto:   para que las patatas queden aún más sabrosas, hay que añadir a la sartén una cebolla entera, partida por la mitad.   Junto con las patatas cocemos las cebollas hasta que estén blandas, luego las retiramos y las patatas quedan aún más aromáticas y tiernas.

Para un sabor más original, también puedes añadir al agua un diente de ajo, albahaca fresca, tomillo, romero, perejil o una pizca de comino.