Limpiar el horno es una práctica habitual, pero muchas veces nos olvidamos del cristal, por lo que acabamos encontrándolo sucio, manchado y grasiento.
Las costras internas nos pueden parecer más evidentes, por eso cada vez que lo utilizamos esperamos a que se enfríe por completo y nos armamos de santa paciencia para limpiarlo de todo residuo.
Fregamos vigorosamente y dejamos todo como nuevo para evitar que los restos de vajilla desprendan mal olor y dejen nuestra cocina realmente antihigiénica.
¡Pero evitemos el taxímetro! Y toques de grasa, salsa, etc. ¡Acaban convirtiéndolo en el campo de batalla de muchas recetas!
Para ser honesto, mantener el horno como nuevo no es tan fácil como limpiar el interior del horno, pero es mucho menos complicado de lo que parece. ¡Simplemente sigue nuestros pasos y consejos para lograr un resultado realmente impresionante!
¿Curioso? ¡Al principio!
Vidrio de horno sucio: 3 consejos para una limpieza perfecta
Para limpiar el cristal del horno sólo necesitas unos pocos ingredientes, baratos, ecológicos y siempre presentes en nuestras despensas, pero primero hay que desmontar la puerta.
Seguimos las instrucciones de la empresa matriz tal y como consta en el manual de usuario: La puerta está fabricada con varias capas endurecidas para soportar altas temperaturas de cocción y evitar que la suciedad, la grasa y la grasa penetren y también se acumulen en el interior de la puerta.
Desmonta las ventanas, colócalas sobre una superficie de trabajo y límpialas con un paño humedecido con una mezcla de agua y vinagre. Este ingrediente tiene propiedades antibacterianas y desinfectantes que lo hacen perfecto para este fin. Sin embargo, para las escamas más rebeldes, es mejor hacer una pasta con bicarbonato de sodio y suficiente agua para crear un gel espeso y cremoso.
Aplícalo uniformemente sobre toda la superficie y déjalo toda la noche.
Al día siguiente, retira los residuos con un paño limpio y seca bien.
Si no tienes levadura en polvo, limón y sal gruesa es otra combinación ganadora. También en este caso es necesario preparar una mezcla pastosa y granulada para esparcir en las ventanas, especialmente en los lugares más difíciles. Déjalo actuar unas horas, preferiblemente durante la noche, luego enjuaga con agua tibia y seca con una esponja.
Ahora vuelva a montar con cuidado la puerta según las instrucciones y disfrute del resultado.
¡Como nuevo!



